Luta Internacional

Foro de São Paulo: Actuar para derrotar a la derecha y al imperialismo

El 22 de abril, en la ciudad que le dio su nombre, se reunió el Grupo de Trabajo del Foro de São Paulo. Después de un día entero de discusiones y otros tantos días para hilvanar el necesario consenso, fue aprobada la Declaración Final del Grupo de Trabajo.

La declaración aprobada es un documento sustancial, que retrata el “momento de múltiples tensiones y nuevos conflictos bélicos (…) [e]n América Latina y el Caribe, convivimos con una constante injerencia de los Estados Unidos de América (EE. UU.), bajo el discurso de retomar el control de la región y en medio del aumento de su presencia militar local“.

Después de analizar detalladamente el contexto mundial y regional, el documento se finaliza con la declaración de apoyo al candidato Iván Cepeda, para las elecciones del 31 de mayo en Colombia, y al presidente Lula da Silva, en las elecciones brasileñas de octubre; y con un llamamiento “a todas las fuerzas de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe — partidos, movimientos sociales y sindicales, organizaciones no gubernamentales, y todas aquellas y aquellos que luchan por la dignidad de los pueblos — para unirse en torno a la defensa de Cuba. El éxito de la Revolución Cubana es el éxito de la lucha por la soberanía e independencia de nuestras naciones, y por la autodeterminación de nuestros pueblos“.

La reunión, que tuvo como anfitriones al Partido de los Trabajadores (PT) y al Partido Comunista de Brasil (PCdoB), fue dirigida por la secretaria ejecutiva del FSP, Mônica Valente (PT). En representación del PCdoB, participaron Ana Prestes, Secretaria de Relaciones Internacionales, y Wevergton Brito, miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales.

Además de Brasil, la reunión contó con la participación de representantes de los siguientes países: Argentina (Movimiento Evita, Partido Comunista de la Argentina, Partido Solidario), Chile (Partido Comunista de Chile), Colombia (Partido Comunes, Partido Comunista Colombiano – miembro del Pacto Histórico, Unión Patriótica – miembro del Pacto Histórico), Cuba (Partido Comunista de Cuba), Ecuador (Partido Comunista del Ecuador), México (Movimiento de Regeneración Nacional – Morena), Uruguay (Frente Amplio) y Venezuela (Partido Socialista Unido de Venezuela).

Lea a continuación el texto completo.

Declaración Final – Reunión del Grupo de Trabajo – São Paulo, 2026

Reunión del Grupo de Trabajo | São Paulo, 22 de abril de 2026

Resolución final

Los partidos y movimientos políticos miembros del Grupo de Trabajo del Foro de São Paulo, reunidos el 22 de abril de 2026 en São Paulo, agradecemos a los anfitriones Partido de los Trabajadores y Partido Comunista de Brasil por la organización de esta reunión, que se desarrolla en un momento complejo para nuestros países.

  1. El escenario mundial

Vivimos actualmente un momento de múltiples tensiones y nuevos conflictos bélicos sumándose a los anteriores. En América Latina y el Caribe, convivimos con una constante injerencia de Estados Unidos de América (EEUU), bajo su discurso de retomar el control de la región y en medio al aumento de su presencia militar local, ahora actualizada con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, publicada en diciembre de 2025 y que es una nueva versión de la Doctrina Monroe para el control hemisférico.

El retorno de Donald Trump a la presidencia ha significado un duro retroceso para el multilateralismo y el respeto a las normas internacionales, directamente atacados por las políticas adoptadas por su gobierno, mientras sirve de faro para el fortalecimiento de la extrema derecha mundial.

Trump ha iniciado una guerra comercial para recuperar el poder económico y productivo estadounidense, amenazado ante el avance de otros actores sobre el escenario mundial, especialmente China, y contra el fortalecimiento de otros organismos internacionales fuera de la esfera de influencia de EEUU, como el BRICS y el Nuevo Banco de Desarrollo.

En EEUU, miles de migrantes latinoamericanos y caribeños han sido víctimas de la crueldad y el odio de las políticas xenófobas impulsadas por Donald Trump. Este fenómeno encuentra fuerte resonancia en el racismo de las élites y de algunos gobiernos de nuestra región, como lo muestran las recientes políticas xenofóbicas del presidente chileno José Antonio Kast y de Javier Milei en Argentina. Este es un tema fundamental que exige una firme actuación de las fuerzas progresistas de nuestro continente.

La llamada Guerra contra las Drogas no ha dado solución al problema del narcotráfico en la región y no puede seguir siendo utilizada como excusa para la injerencia e intervención militar y política de EEUU en Latinoamérica y el Caribe.

Reconocemos y valoramos las resistencias de las fuerzas sociales y políticas de EEUU en su lucha contra el autoritarismo y el racismo del trumpismo, así como el avance de fuerzas democráticas en algunas elecciones estatales.

El 28 de febrero, en flagrante violación de las normas del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, EEUU e Israel desataron una guerra contra Irán, sin provocación alguna y en pleno curso de negociaciones diplomáticas. El principal líder del país, Ayatolá Alí Jamenei, fue asesinado.

En absoluto desprecio por las disposiciones de la Convención de Ginebra -que prohíben los ataques dirigidos contra civiles y contra la infraestructura civil-, las fuerzas agresoras vienen bombardeando sistemáticamente escuelas, universidades, hospitales e instalaciones urbanas.

El reinicio del conflicto contra Irán desmonta la narrativa de Donald Trump de acabar con las guerras y corrobora su subordinación a las políticas del sionismo mundial.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional para condenar los ataques ilegales contra Irán y evitar la escalada del conflicto, que puede tener consecuencias imprevisibles y afecta a todo el mundo.

El genocidio en Gaza y la continuidad de la guerra en Ucrania ponen al desnudo dos realidades: la incapacidad del sistema internacional de imponerse como una fuerza real para la resolución de conflictos y el bloqueo de la capacidad de acción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Es imperativo denunciar el genocidio en la Franja de Gaza y las políticas del gobierno sionista israelí contra el pueblo palestino. Israel debe retirarse de los territorios ocupados y la comunidad internacional debe retomar la ayuda humanitaria a Gaza, para salvar a su población, que está a punto de colapsar ante la hambruna y las condiciones locales precarias. Apoyamos el establecimiento del Estado de Palestina dentro de las fronteras de 1967, como la única forma segura de alcanzar la paz estable y duradera en la región.

A su vez, África sigue sufriendo con las disputas de poder entre las naciones del Norte global. Los conflictos en África, con terribles consecuencias humanitarias, y la lucha del Pueblo Saharaui deben ser tratados en el contexto de imperialismo dañino contra el Sur Global.

Necesitamos unir esfuerzos con los países del continente africano en nuestra lucha común por la autodeterminación y decir NO a la constante injerencia del Occidente, que nos quiere dominar para acceder a nuestras riquezas naturales.

En Europa, tras años de políticas neoliberales, con defensa de la austeridad, recortes de fondos para las políticas públicas y golpes contra los derechos sociales y laborales, ahora diversos gobiernos retoman las políticas de rearme, destinando 800 mil millones de euros a la militarización del continente, importantes recursos que podrían ser destinados a la salud, la educación, la vivienda, la cultura y el bienestar de los pueblos.

  1. El escenario regional

En América Latina y el Caribe (ALyC), la política externa de Trump ataca ferozmente a los gobiernos populares de izquierda y progresistas, mientras trata como mascotas a los gobernantes de su espectro político, esperando total obediencia y sumisión.

Rechazamos las declaraciones de Pete Hegseth, secretario de Guerra de EEUU, que ha afirmado en abril que el gobierno Trump iba a recuperar su “patio trasero”, así como la narrativa de “nueva Norteamérica”, que justifica la injerencia y el intervencionismo sobre los pueblos de ALyC, que no se someterán a las pretensiones del imperialismo y seguirán luchando por su soberanía y autodeterminación.

El uso del territorio de Puerto Rico, para asegurar la presencia militar estadounidense en el Caribe y servir como plataforma de agresión a países latinoamericanos y caribeños, va contra la lucha histórica del Pueblo Puertorriqueño por su autodeterminación e independencia, y ataca directamente los esfuerzos de paz en nuestro continente.

Las acciones al Sur del Mar del Caribe y en el Pacífico, junto a las fronteras marítimas de Colombia y Venezuela, demuestran los claros intentos de EEUU para controlar el petróleo de la región y la explotación de materiales esenciales para retomar su poder económico y desarrollo tecnológico.

Denunciamos la presencia de las fuerzas militares estadounidenses, que incluyen un submarino nuclear e ignoran las normas internacionales y el Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, conocido como Tratado de Tlatelolco, que establece la desnuclearización de nuestra región entre los países signatarios.

Denunciamos ante la comunidad internacional la grave actitud del Presidente de la República Argentina, Javier Milei, de habilitar, por decreto, el ingreso de material bélico y personal de las Fuerzas Armadas de EEUU para la realización de ejercicios militares combinados, llamado Daga Atlántica, en la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina, ubicada en la ciudad de Moreno, provincia de Buenos Aires. El mandatario argentino, en flagrante violación a la Constitución y leyes nacionales vigentes, se arroga facultades que corresponden al Congreso de la Nación Argentina.

Manifestamos nuestra más enérgica condena a la presencia de tropas de EEUU y bases militares en nuestros territorios, sumándonos a la proclama de los Jefes de Estado y de Gobierno en la II Cumbre de la CELAC, celebrada en La Habana, Cuba, en febrero de 2014, en la que ratifican a América Latina y el Caribe como Zona de Paz, además rechazando la injerencia, las medidas coercitivas y las amenazas a nuestra autodeterminación.

El ataque contra la República Bolivariana de Venezuela el pasado 3 de enero y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama, Diputada Cilia Flores, caracterizan una afrenta directa a la soberanía de nuestros países, en un episodio que solo hemos visto en los peores momentos de las injerencias durante la Guerra Fría.

Condenamos los ataques de las fuerzas estadounidenses a Venezuela, un ataque directo a las leyes internacionales, exigimos la libertad para Nicolás Maduro y Cilia Flores y manifestamos nuestro absoluto respaldo y solidaridad al pueblo venezolano y a todas sus fuerzas que, en conjunto, luchan para defender su soberanía nacional y su contribución permanente a la defensa de ALyC.

El bloqueo contra Cuba llega a sus límites más profundos y ataca no solamente al pueblo cubano, sino que comete un crimen contra todo el orden internacional. La absurda orden ejecutiva del 29 de enero de Trump, calificando el país como una “amenaza inusual y extraordinaria a los EEUU”, somete toda Cuba y su pueblo a un inadmisible bloqueo energético, considerado un acto de genocidio lento. La política estadounidense intenta promover inestabilidad económica, social y política para provocar un cambio de régimen. Sin embargo, la respuesta de Cuba ante cualquier agresión externa será una “resistencia inexpugnable” y una profunda convicción en la victoria, dispuesta a defender su soberanía y el derecho a construir su propio futuro, demostrando que la dignidad y la unidad son las armas más poderosas para vencer cualquier adversidad. La resistencia cubana engrandece su ejemplo ante todos los pueblos del mundo que luchan por su libertad.

En Argentina, el gobierno de Javier Milei avanza con la política de motosierra, los ataques a las políticas sociales y la destrucción del país.

Nos sumamos al pueblo argentino en sus grandes manifestaciones en defensa de su dignidad y bienestar, y contra las reformas del gobierno Milei que amenazan destruir los derechos sociales de la población.

En Bolivia, la victoria de Rodrigo Paz Pereiro ha permitido el regreso de la derecha y el predominio neoliberal, oligárquico y proimperialista en el gobierno, con la adopción de políticas de desmonte del Estado Plurinacional, anulando las conquistas de las y los trabajadores y de los pueblos originarios durante años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS). La persecución política y jurídica contra dirigentes de los gobiernos de MAS es una amenaza al ejercicio democrático y una violación a los derechos políticos en América Latina.

La victoria de la extrema derecha, representada por José Antonio Kast en las elecciones presidenciales en Chile el pasado 16 de noviembre de 2025, ha desatado una campaña de este sector para desmantelar las conquistas sociales y democráticas alcanzadas por décadas de lucha del pueblo chileno.

Apoyamos las acciones de la izquierda y el progresismo contra las políticas neoliberales del gobierno, y valoramos sus acciones tendientes a la conformación de un amplio movimiento en defensa de la soberanía, el derecho a la autodeterminación y la paz para los pueblos de nuestra región.

En Ecuador, la reelección de Daniel Noboa ha permitido el fortalecimiento de políticas contra los derechos humanos y sociales, así como la sumisión a los dictámenes imperialistas de EEUU, a pesar de las derrotas en las consultas populares.

Exigimos el respeto a la soberanía militar que se violaría con el retorno de bases militares estadounidenses al territorio ecuatoriano, así como la injerencia sobre otros países de la región que se podría ejercer desde bases militares en Ecuador.

Defendemos los avances históricos de la Constitución de Montecristi de 2008, misma que constituye un acumulado histórico de luchas sociales abanderadas por la izquierda ecuatoriana y que tiene una composición antioligárquica y antineoliberal.

Apoyamos las fuerzas populares ecuatorianas frente al autoritarismo del gobierno Noboa, que ha generado represión desmedida contra las organizaciones sociales y revolucionarias, así como la criminalización y persecución a los movimientos sociales.

Manifestamos nuestra preocupación con la situación del ex vicepresidente del Ecuador, Jorge Glas, y condenamos las acciones ilegales en su contra. Exigimos el respeto a sus derechos y su liberación incondicional.

En El Salvador, el presidente Nayib Bukele profundiza la persecución política contra sus opositores, los ataques contra la democracia y el desmontaje del Estado de Derecho. Nos solidarizamos con los compañeros y compañeras del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que viven bajo una constante persecución y represión política, y apoyamos las luchas del pueblo salvadoreño por el retorno de la normalidad democrática.

A esto se suma el acuerdo con EEUU para encarcelar ilegalmente a personas deportadas por el gobierno Trump. Rechazamos firmemente los intentos de utilizar nuestros países como cárceles privados para personas inocentes.

En Honduras, a pesar del exitoso gobierno de la presidenta Xiomara Castro, que ha proporcionado diversos avances sociales, una mejor condición de vida a la población y la disminución de los índices de criminalidad, la candidata del Partido Libre, Rixi Moncada, no tuvo éxito en las elecciones de 30 de noviembre de 2025, marcadas por diversas irregularidades y una clara injerencia de EEUU, cuando el presidente Donald Trump ha amenazado con afectar las remesas monetarias, para favorecer a sectores específicos en Honduras.

Trump también mostró su apoyo abierto al candidato Nasry Asfura, del Partido Nacional, quien ganó las elecciones. Este es el mismo partido del expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en Nueva York a 45 años de prisión por narcotráfico, quien fue indultado por Trump después del resultado electoral y regresó a Honduras, donde ha iniciado una campaña mediática para “limpiar” su imagen.

Las elecciones en Perú, el pasado 12 de abril, han demostrado que el fujimorismo sigue actuando en el país, dando a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, el primer lugar y una importante representación parlamentaria. De otro lado, la izquierda y el progresismo han demostrado su penetración junto a las camadas populares y lograron el segundo lugar al garantizar la participación de Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, en la segunda vuelta, el 7 de junio.

Seguiremos con atención el desarrollo de las elecciones peruanas y llamamos a la unidad de las fuerzas de izquierda y progresistas en el Perú, deseándoles éxitos al final del proceso electoral. Su victoria será esencial para nuestra lucha común por los pueblos de América Latina y el Caribe.

Advertimos que, ante la ofensiva por mantener la hegemonía regional, el “lawfare” se ha consolidado como una herramienta para perseguir y anular liderazgos y proyectos políticos soberanos. En este contexto, se observa con atención la situación de Cristina Fernández, Milagro Sala y Julio de Vido en Argentina, así como los procesos contra Jorge Glass y referentes de la Revolución Ciudadana en Ecuador, denunciados por el CLAJUD y el Comité de DDHH de la ONU. Condenamos cualquier intento de proscribir a figuras de la oposición que desafían estructuras del poder vigentes.

De otra parte, se profundiza la lucha por los derechos de nuestros pueblos y contra el avance de la extrema derecha en la región. Celebramos ejemplos de resistencia por más democracia y contra la amenaza que representa el neofascismo y el imperialismo.

En Brasil, el gobierno del presidente Lula sigue profundizando la agenda económica y social, mientras resiste firmemente contra la extrema derecha hoy mayoritaria en el Congreso. El presidente Lula tuvo éxito contra el alza de las tarifas y las amenazas contra el Supremo Tribunal Federal brasileño hechas por Donald Trump, combinando capacidad de negociación con firme defensa de la soberanía nacional. Las elecciones nacionales de octubre representan un momento más da disputa contra la extrema derecha y ya se verifica una fuerte injerencia estadounidense, sobre todo en las cuestiones de comunicación de campaña. Sin embargo, la unidad de las fuerzas de izquierda y centroizquierda constituye una fortaleza en favor de la reelección de Lula.

En Colombia, Gustavo Petro ha cosechado victorias en reformas estructurales, garantizando derechos sociales, y el Pacto Histórico ha logrado una importante victoria en las elecciones legislativas del 8 de marzo. Debemos estar atentos a las presidenciales el 31 de mayo, que se desarrollarán bajo una fuerte injerencia del imperialismo.

Saludamos el proceso de unidad de partidos, fuerzas políticas y sociales, progresistas y revolucionarios que avanza en Colombia en torno a la candidatura de la fórmula de Iván Cepeda y Aída Quilcué.

También saludamos la unidad de los partidos, fuerzas y movimientos que conforman el Pacto Histórico y rechazamos las manipulaciones jurídicas destinadas a dividirlo, restringiendo los derechos de conformación de partidos y buscando impedir que fuerzas importantes puedan integrarlo.

Valoramos el empeño en construir un amplio arco político para derrotar a la derecha en las elecciones al Congreso y a la Presidencia en 2026. Reafirmamos que el Acuerdo Final de Paz, firmado hace 10 años, abrió el camino de la lucha política y la más amplia unidad, y su fuerza transformadora se materializa en el cambio socio político que vive Colombia.

En México, el gobierno de Claudia Sheinbaum logra avanzar con las políticas iniciadas por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, dando continuidad al segundo piso de la 4ª Transformación. Ante las amenazas de EEUU, la presidenta ha impuesto un límite a las demandas de Trump y ha dejado claro que la soberanía mexicana no es negociable.

La victoria electoral del Frente Amplio en Uruguay y su retorno a la presidencia del país con el compañero Yamandú Orsi han permitido construir una agenda social, a través de políticas públicas, cuya gestión económica se centra en las principales demandas del pueblo. De esta manera vuelve a cobrar impulso una mirada de país a favor de las grandes mayorías nacionales quebrando el modelo neoliberal de la desigualdad.

  1. Consideraciones finales

América Latina y el Caribe enfrentan el riesgo de que se quiebre la paz, la democracia y la soberanía. La militarización y la contraofensiva imperialista se traducen en una guerra híbrida cuyas características principales son la guerra comercial, la ampliación de sanciones unilaterales extraterritoriales, la guerra comunicacional, las acciones militares convencionales y no convencionales, el uso de “lawfare” y “fake news” con el objetivo de proscribir a dirigentes de izquierda, criminalizar a la protesta, perseguir a los movimientos populares y encarcelar a sus representantes, para lograr el saqueo y la apropiación de nuestros recursos.

Todo esto se lleva adelante para destruir las experiencias de izquierda y progresistas en la región, la apropiación de los recursos naturales y una región totalmente sometida a las ambiciones hegemónicas de EEUU.

En noviembre de 2025, hemos celebrado los 20 años del “No al ALCA”, un momento que logró unir a gobiernos, partidos de izquierda y progresistas, movimientos sociales y sindicatos, todos trabajando juntos en defensa de la soberanía de la región y para derrotar el avance del imperialismo estadounidense sobre Nuestramérica.

También este año conmemoramos el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, realizado del 22 de junio al 15 de julio de 1826 y convocado por Simón Bolívar con el objetivo de buscar la unión o confederación de los nuevos Estados independientes americanos, en un proyecto de unificación continental ideado por el precursor de la independencia hispanoamericana, Francisco de Miranda.

Debemos recordar estos momentos en el esfuerzo de reanudar nuestra lucha unitaria junto a nuestra diversidad, fortalecer el desarrollo social y económico sostenible, por la integración regional y con respeto a la autodeterminación de nuestros pueblos.

A las luchas de nuestros partidos deben sumarse las luchas de los movimientos sociales en nuestro continente, pues solamente con esa unión podremos hacer frente al peligro que representa el avance de la extrema derecha y el retorno de las políticas neoliberales para nuestros pueblos.

La historia comprueba que sólo la unidad de las fuerzas políticas democráticas, progresistas y revolucionarias en los diversos países de América Latina y el Caribe es el eje para generar las acciones que permitan derrotar a la derecha y enfrentar al imperialismo, avanzando hacia la paz, la soberanía y la dignidad de nuestros pueblos.

Hacemos un llamado a todas las fuerzas de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe, partidos, movimientos sociales y sindicales, organizaciones no gubernamentales, y todas aquellas y aquellos que luchan por la dignidad de los pueblos, a unirse en torno de la defensa de Cuba. El éxito de la Revolución Cubana es el éxito de la lucha por la soberanía y la independencia de nuestras naciones, y por la autodeterminación de nuestros pueblos.

Finalizamos este documento expresando nuestro más contundente apoyo al compañero y candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico, para las elecciones del 31 de mayo en Colombia, y al presidente y futuro candidato Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, en las elecciones brasileñas de octubre.

Grupo de Trabajo | Foro de São Paulo

São Paulo, 22 de abril de 2026.

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